Artículos > Cristianos de Oriente > 2012 > Sirios en el extranjero y toda la sociedad civil: reanimad el espacio de las negociaciones, detened las armas

Sirios en el extranjero y toda la sociedad civil: reanimad el espacio de las negociaciones, detened las armas

Marialaura Conte, Martino Diez | martes, 13 de marzo de 2012

En esta entrevista para Oasis, el padre Paolo Dall’Oglio, fundador del monasterio de Mâr Mûsa, en Siria desde hace más de treinta años, exponiéndose en primera persona, describe la situación actual de guerra civil y, sobre todo, lanza un llamamiento a toda la sociedad civil para que se promuevan las negociaciones de paz. Antes de que sea demasiado tarde.

Todos miran con preocupación la situación en Siria, pero no está claro cómo proceder: intervención militar, intervención humanitaria. ¿Usted qué propone?

Lo que pidió también el Papa Benedicto XVI el pasado 12 de febrero, y que parece que nadie haya escuchado de verdad. Yo lanzo de nuevo su mismo llamamiento: frente al agravarse de la guerra civil en Siria, promovamos el papel de la sociedad civil, favorezcamos la vía de las negociaciones, detengamos el uso de las armas. Y precisamente porque el espacio para las negociaciones en Siria se reduce, promovamos seminarios entre los sirios que viven en el extranjero. Procuremos que se encuentren, se escuchen y se hablen.

¿Por qué cree que puede funcionar en el extranjero lo que ha fracasado en Siria?

Porque allí los sirios viven en democracias y no se están disparando. En el extranjero, en contextos democráticos y gracias a la ayuda de mediadores, los sirios pueden llegar a enfocar los principios para salir de la actual guerra civil y reconstruir la paz. Es importante que se sienten alrededor de una misma mesa y se miren a la cara. Está claro que todos saben perfectamente que existen los intereses y las ambiciones de Turquía, de Irán, de la Liga Árabe, de la OTAN o de Rusia, pero al final, una vez calibrado todo esto, ¿qué quieren los sirios? ¿Seguir matándose hasta el final? Entonces que avisen a la comunidad internacional: «quien quiera darnos las armas necesarias es bienvenido». ¿Es esto lo que realmente desean? Yo pienso que no.

Se acaba de concluir el referéndum sobre el multipartidismo, iniciativa del gobierno. ¿Qué juicio da al respecto?

En cierto modo el referéndum que se acaba de concluir significa dos cosas: la primera es que el régimen Baath se ha autodisuelto, cuarenta años de partido único han terminado oficialmente y este hecho no es insignificante; la segunda es que el principio, aunque sea renqueante, de una democracia pluralista ya se presenta como un objetivo nacional, un aspecto que parece una buena base para las negociaciones oficiales.

¿Cuántas personas votaron?

Los porcentajes no cuentan, en este aspecto todavía estamos en el “viejo estilo”. Es significativo el objeto del referéndum, no la forma que ha asumido.

Ha pasado un mes desde la amplia entrevista que nos concedió. ¿Cómo han cambiado las cosas?

En la dirección prevista, y no es algo de lo que haya que estar contentos. Respecto a hace un mes la situación se ha agravado mucho, la violencia es cada vez más brutal, mientras que la comunidad internacional está bloqueada por los vetos cruzados. No parece que se quiera una intervención armada desde el exterior, porque de hecho se convertiría en una guerra entre la OTAN y Rusia, pero se siguen proporcionando armas desde fuera a las dos partes que combaten aquí. Localmente hay fe en la lucha armada, desde ambas partes. Es absolutamente necesario encontrar el modo de proteger a las poblaciones y de hacer respetar los derechos humanos fundamentales. El riesgo es que, a causa de la actual alianza entre Occidente y la mayoría sunnita, si se persigue coherentemente la opción de armar a la oposición, se llegue a una pérdida de la unidad nacional. Mientras tanto sobre el terreno se registra una pérdida de seguridad grave. Los cristianos están en medio. Buscan refugio en las zonas más seguras, como Damasco y Alepo y, en cuanto pueden, en el extranjero. Estamos asistiendo a una tremenda tragedia.

El monasterio donde vive no queda lejos de Homs, la ciudad en la cual han tenido lugar los enfrentamientos más violentos.

Nuestra zona, a mitad de camino entre Damasco y Homs, es muy sensible. De hecho, constituye la vena yugular de la capital. Aquí se prevén enfrentamientos graves si no se llega pronto a negociar un alto el fuego. Lamentablemente, el espacio de negociación se reduce y aumentan quienes abrazan el partido del “cuanto peor, tanto mejor”. La violencia ha confirmado a cada cual en su idea. Asimismo, hay que considerar que se está usando a toda Siria como un ring en clave anti-iraní: sería preciso ir a Teherán y a Moscú para negociar una paz. Naturalmente también el pueblo, en sus distintas composiciones, tiene mucho que decir.

¿Por qué el régimen, que es expresión de una minoría, insiste en la vía del enfrentamiento militar con la mayoría? ¿No es una política suicida si se consideran las relaciones de fuerzas?

El punto es que el gobierno considera que está guiando una cordada de varias fuerzas en conjunto no minoritarias. Hay un 30% de sirios que pertenece a una de las varias minorías. Pero también hay otro 30% (obviamente los porcentajes son indicativos) de sunnitas que no desean un Estado islamista. Representar el conflicto como una lucha de “pocos” contra “muchos” es una simplificación. Asimismo, pensar que se puede interpretar el conflicto sólo partiendo de una base confesional crea confusión.
También es verdad que, cuanto más crece la violencia, más las soluciones extremas “aspiran” el espacio civil, mientras que sería necesario ampliar su trascendencia, es preciso dar voz a la sociedad civil. A la larga la represión erosiona el consenso de ese 30% de sunnitas no hostiles por principio al gobierno actual. Ahora se ha abierto una fase de pluralismo político y, en cualquier caso, hay que favorecerla. Por otro lado, el riesgo de que los islamistas tomen el poder no debe detener la tensión hacia una participación política real, una auténtica democracia consensual.

©2013 Fondazione Internazionale Oasis C.F. 94068840274 - email: oasis@fondazioneoasis.org - Credits