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Georges Corm, Le Liban contemporain. Histoire et société

Georges Corm, Le Liban contemporain. Histoire et société, La Découverte, Paris 2005
(Il Libano contemporaneo. Storia e società), Jaca Book, Milano 2006

Autor: Georges Corm
Editor: Jaca Book
Martino Diez | lunes, 03 de mayo de 2010

El Líbano ha estado durante mucho tiempo bajo los focos de atención de la prensa internacional: en primer lugar como modelo de prosperidad y convivencia entre las distintas confesiones religiosas, después como escenario de un conflicto cada vez más caótico y sangriento. Tras el final de la guerra civil, sin embargo el país ha quedado en la sombra de la que sale sólo ocasionalmente, cuando se verifica algún hecho excepcional como el asesinato del Presidente Hariri en 2005 o la guerra entre Israel y Hezbolá en el verano de 2006.

Por lo general falta un análisis completo que una los hechos con sus antecedentes ocultos. Y de esta manera aumenta el sentido de desconcierto ante una realidad que nos parece indescifrable.
El volumen de Georges Corm, publicado originalmente en francés y ampliado para la edición italiana, representa una introducción útil a las circunstancias contemporáneas del Líbano, escrita con gracia y tono decidido, pero sin sacrificar en absoluto la amplitud de la documentación que se usa. Por otro lado una cronología razonada al final del volumen ayudaría al lector a orientarse entre los acontecimientos de una historia complicadísima y caracterizada por una extrema mutabilidad en las relaciones de poder y en las alianzas.
Tras una amplia introducción, en la que destaca por lucidez, el párrafo dedicado al discurso de los libaneses sobre ellos mismos, la narración parte de la realidad feudal del Monte Líbano bajo el emir Fakhr ad-Din II (1572-1635), fundada en la alianza entre drusos y maronitas en la lucha anti-otomana. Fakhr ad-Din ya había establecido relaciones con Occidente, pero es a partir del siglo XIX cuando la presencia inglesa y sobre todo francesa se hace más tangible. Tras las terribles masacres entre maronitas y drusos en los años 1840-1860 se creó una región autónoma. Se trata del núcleo del actual Líbano, que ampliado para incluir algunas ciudades de la costa y del valle de Bekaa, fue asignado por la Sociedad de Naciones a Francia al término de la Primera Guerra Mundial. Independiente desde 1943, el Líbano conoce una creciente prosperidad, pero desigual, que fue interrumpida bruscamente por el estallido de la guerra civil en 1975. Inicialmente, el enfrentamiento parece oponer a militantes de la OLP (“de izquierdas”) y falangistas (“de derechas”), pero muy pronto el conflicto implica a todas las componentes de la sociedad y el Líbano se convierte en un campo de batalla para las potencias regionales, ante todo para Siria e Israel, existiendo además múltiples intervenciones de paz de fuerzas internacionales. Tras los acuerdos de Taif de 1990, el país se mantuvo bajo el control de Siria hasta 2005, excepto la parte del sur, de la que ha salido Israel sólo en el 2000.

La lectura habitual de la historia del Líbano sostiene que la clave de comprensión del país se encuentra en el equilibrio entre las comunidades, que se manifestaría elocuentemente en el sistema de pesos y contrapesos que regula la distribución de los cargos públicos (el presidente de la República es cristiano maronita, el primer ministro sunita, el presidente del Parlamento chiíta). La tesis Corm es que esta lectura falsifica los datos de campo. En su opinión, mientras la existencia de las distintas comunidades (que nos son ni etnias ni naciones) es un dato hecho, el comunitarismo político es fruto de la modernidad, resultado de la intervención de las potencias europeas en los asuntos del Imperio Otomano. Según esta original clave de lectura el autor afronta el desarrollo de los acontecimientos de la guerra civil y la fatigosa posguerra, con la llegada al poder del primer ministro Hariri.

En la última parte, el volumen se convierte en una crónica y, aunque pierde distancia respecto a los acontecimientos, sin embargo ofrece numerosos puntos de información, especialmente respecto a la reconstrucción de la posguerra: el autor, en efecto, ha sido ministro de Economía entre 1998 y 2000. Las páginas conclusivas pueden ser consideradas un testimonio indirecto de la actual polarización que invade la sociedad libanesa, profundamente dividida en dos agrupaciones del 14 de marzo y del 8 de marzo. En ausencia de un cuadro compartido es necesario contentarse con estos fragmentos.

En su conjunto la obra es muy rica. El punto de vista adoptado es ciertamente inusual respecto a los análisis comunes sobre el Líbano, pero precisamente por esto merece ser conocido y verificado.

 

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